viernes, 7 de septiembre de 2012

Un día, un momento de necesidad.

     ¿Triste? Triste es necesitarte y no tenerte el tiempo suficiente.
Triste es el tener que conformarse con una miseria de tu tiempo, de tus palabras. Da igual no puedo exigirte la atención que no gustas darme.

     ¿Triste? Triste es que me seas indispensable y en cambio yo te sea opcional. 
Pero no puedo quejarme, exijo más de lo que das y no es porque sea una egoísta y te quiera sólo para mi como si fueses un objeto que puedes botar cuando ya te entretuvo un rato, es que simplemente el tiempo que me das me es insuficiente emocionalmente.

Esos deseos de abrazarte y besarte me torturan, me pasan por la mente a cada segundo, intento sofocarlos, más sin embargo las ganas me vencen, mi propia mente me gana.
¿Cómo es posible que la persona que gobierne mis pensamientos seas tu? No debería ser así, más sin embargo es como un acto masoquista, creo que me gusta sentir ese dolor, ese dolor que me causa la ausencia que obtengo de ti.
Nunca entiendo cuando mis deseos dejaron de enfocarse en otras cosas que no seas tu, ¿Qué rayos me hiciste? Me hechizaste, me robaste la capacidad de vivir sin tu presencia, ya ni siquiera puedo pretender el no necesitarte.

Puedo fingir en momentos y actuar, hacerte sentir que no te necesito, que no me importas, que no eres nada en mi vida, pero con un detalle salen de mi palabras que te demuestran lo contrario, que te demuestran la verdad. Quizá algún día deje de decirte lo que siento, sería más reconfortante ser un misterio para ti, ser ese misterio que deseas descubrir.

Vamos ¿A quien engaño? No puedo actuar como si no te necesitara, simplemente si no estas extraño tu sonrisa y tu mirada, actos y gestos que me gustan de ti.

Un día todo será diferente, un día me desintoxicare de ti y ese día posiblemente este muy lejano a ocurrir.


Estará muy lejano a ocurrir ese día, ¿Sabes porqué?

Porque así me gustas, me gusta como hieres.


— Te hiero mucho.